Si te gusta la pesca, prepárate para pasar un día inolvidable sobre una embarcación en medio de las azuladas aguas del Mediterráneo; sino es tu hobby principal arrastrarás una nueva experiencia más que contar a tus amistades, al mismo tiempo que podrás disfrutar de los inofensivos delfines, que siempre están pendiente de acompañarnos para que la travesía se haga más atractiva.
Sobre el transcurso de la navegación, y si estamos pendientes en el horizonte, solemos ver como salpica el agua, sin que sea producto de ninguna ola ni corriente marina, a la vez que nos vamos acercando aún más, apreciamos como se difumina el entorno, apareciendo siluetas de aletas dorsales abriendo surcos y saltando a nuestro alrededor como si de una fiesta se tratase.
Si, son delfines esos pequeños cetáceos con dientes y largo hocico.
Pueden llegar a medir cerca de cuatro metros y pesar hasta 300 kg. Suelen ir en manadas de hasta cien individuos, comunicándose mediante diferentes silbidos. Son de los animales más inteligentes y juguetones que hay en el mar. Son capaces de seguir a los buques por espacio de centenares de millas por muy rápida que sea la marcha.
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Los recién nacidos se alimentan de leche materna y cuando son más adultos lo hacen con peces y calamares.
Para respirar necesitan ascender a la superficie del mar, almacenando aire, que les permite permanecer sumergidos hasta 60 minutos y aún más. Durante la permanencia en el agua y aunque abren la boca para ingerir alimentos, el agua no entra en sus bronquios, ya que permanecen cerrados.
El delfín que merodea nuestras costas mediterráneas es el Delfín Común que suele medir unos dos metros y medio de longitud y tiene el pico de unos quince centímetros.
Cuando se nos acercan a la embarcación, les suele agradar el cruzarse de estribor a babor, marcando una silueta bastante pronunciada para llamar la atención; al mismo tiempo se colocan en la proa del barco, y cuando te acercas a saludarlos suelen saltar de costado para aún llamar más su atención. |